El color de las cosas (y la psicología del color)

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Madrid en tecnicolor, cantaban los Flash Strato durante la movida madrileña de los 80 dando a entender que la ciudad se llenaba de ritmo y vida. Así, se cumplía una vez más esa asociación de ideas tan humana que liga la felicidad y la alegría a un mundo de color.

Los de ciencias, tan dados ellos a chafarnos la magia de los sentimientos, nos recuerdan que todo eso es una mera ilusión. El color, nos dicen, no existe y cuando hablamos de él no hacemos sino referencia a una determinada percepción.

Pero siendo pragmáticos, la cuestión es que sí vemos los colores y estos, además, nos pueden provocar sensaciones que varían de un color a otro. A nivel fotográfico, que es de lo que se trata aquí, la importancia es tal que incluir un elemento de un color concreto, o que hay, a un color que domine la escena, arruinará o fortalecerá el mensaje que queranos dar con nuestra imagen.

Antes de llegar a eso, que ha sido definido como la psicología del color, veamos que sucede en nuestro ojo.

Cuando la luz llega a nuestro ojo

Lo primero que debemos saber es que la luz se transmite en forma de ondas y que sus características dependen de la longitud de esas ondas y de su agrupación o no con otras ondas. De toda la luz posible, los humanos solo percibimos la que tiene una longitud de onda de entre 380 nm a 780 nm aproximadamente, es lo que llamamos el espectro de luz visible. Otras longitudes de onda que caen fuera de ese espectro, como las de la luz ultravioleta y la infrarroja, no pueden ser percibidas directamente por nuestro ojo.

Espectro visible de la luz por el ojo humano
Espectro de luz visible, por Horst Frank.

Cuando la luz llega a nuestra retina es recibida por unas células fotosensibles llamadas conos y bastones. La función de los bastones es esencial para poder distinguir formas cuando hay muy poca luz. Los conos, por el contrario, necesitan de una cantidad luz suficiente para actuar con eficacia y son los encargados de percibir el color. Esto explica por qué en condiciones muy oscuras prácticamente no podemos distinguir los colores, al estar activos solo los bastones, nuestra visión se vuelve monocroma.

Un objeto puede absorver una parte de la luz que recibe y reflejar otra parte. Son las ondas que el objeto refleja las que llegan a nuestra retina, donde los conos se encargan de descifrar sus características: el tono, la saturación y la luminancia.

El tono es la longitud de onda dominante que llamamos con el nombre del color: azul, naranja, … La saturación expresa la pureza del color; así cuanto más blanco, gris o negro se mezcle con un color, menor será su saturación. La luminancia es la medida del brillo, que viene dada por la cantidad de luz que es reflejada; a mayor luz reflejada, mayor es su valor de luminancia.

Si un objeto absorbe toda la luz que le llega, percibimos que es de color negro, pero si la refleja toda lo percibimos como blanco.

La psicología del color

Entrando en la práctica, lo primero a tener en cuenta es que las cuestiones culturales y las expericiencias personales de cada uno tienen un peso significativo en cuanto a la atención que les otorgamos y la sensación que nos producen los colores. Pero es cierto que podemos contar algunas generalidades.

El significado de los colores

Hay un conjunto de colores que consideramos cálidos como el rojo, el naranja y el amarillo, mientras que otros los consideramos fríos como el azul, el violeta y el verde. Los colores cálidos son visualmente más potentes —es decir, atraen más nuestra atención— que los fríos al mismo tiempo que nos resultan más cercanos que estos. Es decir, si tenemos una imagen que contenga dos objetos del mismo tamaño y forma, uno amarillo y otro azul, la mirada del espectador será atraída primero por el amarillo, que además tenderá a percibir más próximo.

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Lo que está enfocado y en primer término es un «delicioso» plato de riñoncitos que por algún problema de traducción me sirvieron en Xian, ¿pero no os pasa que, aunque centréis la mirada en el plato, no podéis dejar de percibir ese color rojo que está detrás, al fondo?.

Si nos referimos a propiedades individuales, el rojo se lleva la palma. Es el color con más fuerza visual de todos. Esto es algo que hemos de tener muy en cuenta en nuestras fotografías: un objeto rojo, forme o no parte del mensaje principal, aunque esté desenfocado o en un plano alejado, atraerá la mirada del espectador. El rojo expresa pasión, energía, peligro, es el color de la sangre y el fuego.

El rojo es el color con más fuerza visual de todos. Esto es algo que hemos de tener muy en cuenta en nuestras fotografías.

El amarillo y el naranja, por sí solos, no llegan a atraen la atención tanto como el rojo, pero están cercanos a él. De hecho, se considera que con amarillo sobre fondo negro se consigue crear un nivel de atención semejante al rojo. Ahora es cuando cualquiera que haya estado en Barcelona piensa… «¡vaya, era por eso!«. El amarillo es el color del sol, y por lo tanto del optimismo, de la alegría, pero también de la advertencia y de la madurez. El naranja tiene similitudes tanto con el rojo como con el amarillo, pero la teoría dice que cualquiera de estos dos últimos nos resultará más agradable a la vista.

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Así que el amarillo sobre fondo negro consigue crear un nivel de atención similar al rojo. Ahora es cuando esa combinación extraña de los taxis de Barcelona cobra sentido.

De los colores fríos, el azul es el más potente visualmente. Es el color del mar y el cielo, de la vastedad y la lejanía, lo perdurable, la armonía, el frío y la razón.

El verde es el color de la naturaleza, de la salud, de lo refrescante, de la junvetud y la esperanza. Es un color que relaja la vista. Mientras que el violeta es el color de la magia, lo ambiguo y oculto, pero también de la vanidad, lo artificial y pasajero.

Por último, para terminar este ligero repaso, el blanco y el negro son delicados. Una mancha de ellos que destaque en la imagen puede dar una sensación de vacío no deseada, pero como fondo bien empleado nos pueden ayudar a colocar y destacar otros elementos convenientemente. Mantener el detalle y controlar las dominantes de color que sobre ellos son especialmente notorias, son parte de sus retos.

De todas maneras, la psicología del color es un campo abierto. Hay mucha teoría al respecto y algunas conclusiones difieren de un autor a otro.

De todas maneras, la psicología del color es un campo abierto. Hay mucha teoría al respecto y algunas conclusiones difieren de un autor a otro. Si bien hay conceptos que parecen rotundos, como relacionar el amarillo con el sol y el calor o el azul con el mar y el frío, hay otros que, como decíamos al principio, dependen de factores culturales que variarán de un lugar a otro del mundo, y en última instancia de las experiencias propias de cada cual.

Y colorín, colorado…


Fuentes: «Tratado de Fotografía» de Michael Langford; «Psicología del color» de Eva Heller; «Color vision» from Wikipedia, the free encyclopedia

Artículo originalmente publicado en el nº 15 de la revista Objetivo Solidario de la ONG de fotografía Imagen en Acción.

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